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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Ejercicio de Creatividad No. 1

NOTA IMPORTANTE: Juan Carlos del futuro [2015] ha corregido la entrada. Qué vergüenza me provocan mis entradas más antiguas, ja. Aquí dejo el enlace a la corrección

El otro día un amigo mío me dijo que tenía un blog. Le pregunté que cosas escribía en él y en lugar de decirme, me dio un link ¡Lo visité al instante, obvio! Escribía sobre cosas muy variadas (principalmente una historia sobre 4 mujeres cuyos nombres son los 4 palos en las cartas de Póker).  Ahí se me vino una idea; se me ocurrió escribir por pura inspiración una historia inventada TOTALMENTE de la nada. No guarda relación alguna con el blog de mi amigo, pero la idea de escribir, la inspiración de escribir algo, nació por visitarlo.

Le he llamado "Ejercicio de Creatividad" porque la historia iba naciendo conforme me imaginaba el suceso en mi cabeza; y número 1 porque pienso hacer más (¡Muchas más).

Solo diré como introducción que el relato es corto, empieza con un misterio, deja muchas intrigas (intrigas para mí también porque no tenía una idea firme de nada, todo iba dándose "solo").

La protagonista tiene un nombre que oí en los juegos olímpicos y se me hizo un gran nombre para un personaje. Me lo quedaré  (:

Sin más: ¡Helo Aquí!

A Natalia Lesniak la seguían

En peores circunstancias no había estado nunca Natalia. No solo era una noche
helada y seca que fastidiaba su ya de por si mala respiración, ella misma estaba agotada por los excesos drámaticos de aquella tarde. Todo parecía darse solo, desde las flores que le causaban alergia hasta la falta de testigos que podrían
haber declarado en su contra, cualquier...¡Cualquier cosa!

Para llegar a casa, Natalia debía cruzar forzosamente por un pequeño puente de madera que lleva a la parte norte de la ciudad, donde viven los pescadores y soloa pie se puede entrar. Una angustia empezaba a nacer en su pecho, pequeños
espasmos en el estómago que avecinaban problemas se presentaban esporádicamente, anunciándole un porvenir nada deseable.

Apenas vio el puente, empezó a caminar más a prisa. Paranóica, comenzó a revisar cada esquina y rincón que los faros de luz alcanzaban a iluminar. No había una sola sombra fuera de lugar. Apreciaba el panorama como si de algo verdaderamente único se tratara. Su corazón, latiendo más rápido a cada paso, seguía angustiado sin razón aparente. Tras cruzar el puente, poco o nada de miedo debería sentir. Todos en aquella área son conocidos y la gente mala no abunda. Es esa pequeña locura en cada uno (y que Natalia no podía evitar) que emerge sin razón cuando las oportunidades se le dan a uno y... bueno, cuando resulta tan fácil, uno se cuestiona ¿Cuándo empezaré a pagar? Sin duda, para Nastalia, antes de llegar a casa.

Agarró con firmeza los barandales del puente  y se dispuso a caminar. Ella deseaba correr, deseaba apurarse, llegar lo más rápido posible, guardar las flores para el Arquitecto y no saber ya nada hasta el día siguiente. Pero no debía correr, porque cuando lo hiciera sus miedos se harían reales. No. Ella no podía permitirse que el miedo fuese más grande. Aún siendo un puente de 10 metros, caminarlos fue todo un reto. "Es aquí cuando me agarran", no dejaba de pensar.

A media calle de su casa comenzó a buscar la llave para entrar, su alma no descanzaría hasta encontrarse dentro de la seguridad de su hogar y volver a cerrar la puerta. Seguía siendo la dueña de sus temores y caminaba, aún con muchos deseos suprimidos de mandar todo al diablo y correr como si no hubiera un mañana. ¿De verdad era para tanto? Solo eran 3 ramos de flores robadas "es por una buena causa" decía, pero sin importar la insignificancia de sus actos, el hurto en su pueblo estaba penado con la muerte. Nadie la podría ayudar. A nadie conce, de nadie es amiga, y es precisamente la soledad la única razón de su atraco al florista.

Vieja e inchada por las lluvias de agosto

La maldita puerta, vieja e inchada por las lluvias de agosto, complicaba el uso de la llave pues parecía no embonar y girarla era problemático. Natalia podía saborear el éxito, era delicioso y roconfortaba; su corazón parecía dar pequeños saltos en lapsos cada vez que a su cabeza llegaba la idea de haber "ganado", pues ciertamente pocas victorias podía atribuirse a su vida.

Impaciente giró la llave con mucho entusiasmo, pero no conceguía abrir. Con solo 3 intentos bastó para causarle dolor en la muñeca y de nuevo impacientar a su frágil corazón ¡El pobre ya no sabía que sentir! La cabeza le daba vueltas, estaba a unos pasos de ganar. Si tan solo puediera abrir esa puerta...

Unas risas empezaron a escucharse. Eran burlonas, se buraban. La puerta se abrió y Natalia nadamás entró cerró de golpe causando un gran estallido en medio de la noche.
Las risas dejaron de oirse.